Guia de Hiroshima e isla Miyajima

Pensar en esta ciudad como un destino turístico parece algo difícil, sobre todo porque instantáneamente se nos viene a la cabeza el recuerdo de uno de los momentos más tristes de la historia de la humanidad.

Pero al recorrerla y caminar sus calles vemos una muestra enorme de grandeza, superación y perdón. Es una ciudad construida desde cero y prácticamente no hay rastros de las guerras del pasado.

Durante mis días en esta ciudad solo pensaba en lo rápido que se había levantado de su destrucción en el año 1945. A su vez cualquier persona podría pensar que este país guarda un rencor enorme hacía Estados Unidos, pero sin embargo es todo lo contrario.

Su postura es el perdón y lo demuestran hasta en sus artesanías donde se pueden ver juntas las banderas de los dos países. Realmente hay que aprender de estas actitudes.

Para llegar a Hiroshima desde Tokio lo puedes hacer por avión, auto o por medio de un Shinkansen como hice yo.

Sale de la estación central y llega a Hiroshima aproximadamente en 6 horas. Hay que hacer un cambio de tren en Kyoto u Osaka y todo esto está incluido en tu Japan Rail Pass (chequea el post “Todo para armar tu viaje a Japon” para ver cómo obtenerlo). Así que no vas a gastar nada.

Como te comentaba en el post anterior no hace falta reservar, ya que los primeros vagones del tren son por orden de subida, aunque si quieres estar más tranquilo puedes reservarlo en la misma estación central antes de que llegue el tren.

Mi estadía en la ciudad era de dos días. Un día para recorrerla y otro día para ir a Miyajima, que es una de las islas más turísticas de Japón.

El tiempo que estuve fue ideal.




Así que ese primer día fui al Parque Memorial de la Paz y al Castillo de Hiroshima.

En el Parque Memorial, como principal punto de interés, se conserva la estructura edilicia que quedó en pie más próxima a la explosión de la bomba atómica.

Este edificio, conocido como la Cúpula Genbaku, está completamente cercado y fue sometido a trabajos de mantenimiento en 3 oportunidades.

En el parque también podemos ver El Cenotafio en memoria de las víctimas, el Museo de la Bomba Atómica y el Monumento a la Paz de los niños entre otros.

Por cierto, esta parte es bastante triste e incluso muy pocos salen del museo sin derramar una lágrima.

En la ciudad también hay un bus turístico que, obviamente, recorre los sitios de interés y se encuentra incluido en el JR Pass, así que lo aproveché y fui al Castillo de Hiroshima que se encuentra en un gran y bonito parque.

Solo saqué algunas fotos y decidi regresar al hotel ya que por esas horas estaba haciendo mucho frío y por la mañana tenía que levantarme temprano para ir a Miyajima.

El hospedaje quedaba a unos 20 minutos en tren desde la estación central, pero lo recomiendo 100%. Un gran hotel a un precio increíble: “Hiroshima SunPlaza”.




Recuerdo desayunar mirando hacia el enorme jardín con arroyos y árboles…

El día siguiente por la mañana fui hacia la isla de Miyajima.

Lo ideal es ir temprano y aprovechar todo el día ya que hay muchas cosas para hacer en la isla.

Para llegar a Miyajima hay que tomar el tren que te lleva a la estación Miyajimaguchi. Ojo la estación Miyajima no es en la que debes bajarte ya que se encuentra unas paradas antes del ferry y vas a perder tiempo.

Al llegar hay que cruzar en un ferry hacia la isla. El mismo está incluido en el JR Pass! Así que si tienes el pase aprovéchalo y dáselo al guarda que te va a dar el ticket sin costo.

Los ferrys salen constantemente y tardan unos 15 minutos en llegar a la isla así que no te preocupes si ves mucha gente esperando para cruzar ya que se avanza muy rápido.

Una vez en la isla hay gran cantidad de cosas para hacer y ver. Desde subir al monte Misen, hasta ir a un acuario. Eso sin contar los hermosos paisajes que te llevan un buen rato intentando tomar la foto perfecta.

Así que comencé a recorrer el camino que te lleva hacia la cima del monte y pasé por uno de los lugares que más me gustó de Japón: el Santuario de Itsukuyima.

Este santuario fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1996 y desde donde se puede observar el gran Torii de Miyajima. La particularidad de esta puerta, además de su gran tamaño (17 m. de alto), es que durante la mañana y hasta la tarde solo se llega a ella en bote, pero cuando el sol comienza a bajar también bajan las aguas que lo rodean y se puede ir a pie hasta su base.

Es un paisaje realmente hermoso para sacarse fotos tanto de mañana como por la tarde.

Otra característica de la isla es que está llena de ciervos a los que puedes alimentar, aunque otras veces ellos se alimentan de tu comida sin tu consentimiento ja!

Seguí recorrido con un mapa que obtuve en la oficina de turismo y fui caminando hacia la cima del Monte Misen.

En este trayecto hay gran cantidad de santuarios, arroyos, cascaditas.

Es realmente un paisaje hermoso, aunque muy exigente. La subida tarda aproximadamente dos horas, dependiendo de tu ritmo, y tienes que llevarte agua si o si.

Por fin arriba! La vista es increíble. Y allí me quedé un buen rato descansando…

Para regresar puedes volver por el otro camino que rodea el monte, o tomar el teleférico que te lleva a la base.

Yo bajé por el teleférico. Llegué cuando ya prácticamente no había sol y antes de subir al ferry me compré un riquísimo pulpo.

Si, también la comida de la isla es increíble.

Por último, existe la opción de alojarse en la isla. A mí no me daba el tiempo, pero según comentarios de otros viajeros la experiencia es imperdible ya que prácticamente no quedan turistas y el silencio de la isla hacen aún más exótico este lugar.




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