Como llegar a Machu Picchu sin vaciar la billetera

Este viaje fue compartido con amigos. Salimos de Rosario y estuvimos un día en Lima donde tuvimos apenas un pantallazo de la ciudad.

Al llegar a Cusco, mientras hacíamos los recorridos por el Valle Sagrado íbamos consultando con otros viajeros cuales eran los caminos para llegar al Machu Picchu.

Como suele pasar, cada uno te dice una forma diferente. Por tren. Por bus. Caminando. Si hubiese mulas también las usarían. Todo depende el precio que quieras pagar, el tiempo que quieras tardar y los peligros que quieras afrontar. Really.

Llegar a Aguas Calientes (localidad que se encuentra en la base del Machu Picchu y donde la gran mayoría se hospeda) no es nada sencillo.

Nosotros decidimos ir en una traffic, buseta, o como sea que se llame ya que era mucho más económico que ir en tren. Claramente el trayecto duraba más y era mucho más complicado el camino. 

No le deseo a nadie lo que vivimos en esas 10 horas… Nos buscaron a las 7 am por el hostel y a las 14 hs. llegaríamos a la hidroeléctrica para luego caminar otras 2 horas hasta nuestro hostel (o por lo menos ese era el plan inicial).

Los que viven en Sudamérica saben que manejan como locos. Perú no es la excepción. En un camino donde no abundan las señales y los animales se cruzan constantemente por la ruta, uno de ellos no cruzó a tiempo e impactó con nuestra movilidad, lo que hizo que no pudiéramos continuar. El tren delantero quedó destrozado. Pero eso a ustedes no les va a suceder (espero). Es solo una anécdota.

Asi que, esperamos 2 horas en la ruta hasta que llegó otra traffic de la misma empresa. En nuestra mente ya íbamos pensando en que no íbamos a llegar a horario a la hidroeléctrica. Pero esto era solo el inicio. A medida que íbamos avanzando camino, estábamos cada vez a mayor altura ya que había que sortear varias montañas. Las nubes las atravesábamos y el precipicio era parte del paisaje. Al grito de “vaya más despacio!!” desde los pasajeros hacia el conductor, se desarrolló todo lo que restaba del viaje. Muy peligroso.

A las 14 hs. (horario en que deberíamos estar en la represa) llegamos a un pueblo que no recuerdo su nombre. Según el chofer teníamos que parar a almorzar. Nadie quería pero obviamente tenían una especie de arreglo con el bar donde paramos.




Pensamos que ya estábamos cerca. Si, estábamos cerca. Pero eso no quería decir que íbamos a llegar rápido. El camino que seguía era de montaña, con una sola mano y arroyos que la cruzaban. Una odisea. No recuerdo haber sufrido tanto un viaje.

De mi parte, luego de pasar por todo esto, recomiendo ir en tren desde Ollantaytambo. Claro, si no tenés la cantidad de soles (moneda peruana) que se requieren, estás haciendo dedo o simplemente querés ahorrar, la única opción es la que hicimos nosotros.

Por fin en la Hidroeléctrica! Eran las 5 pm cuando comenzamos nuestro recorrido por la vía que “te lleva sola” hasta Aguas Calientes según los lugareños.

El paisaje desde allí es hermoso. La selva y el río fueron nuestra compañía durante esas horas que caminamos. Se respiraba no solo aire puro, también el haber llegado hasta allí con las mochilas y con la paz de saber que ahora el viaje vivido desde Cuzco sería una anécdota para contar.

Pero claro, en una hora ya no se veía nada. Habíamos llegado muy tarde y el sol no te espera. Seguíamos caminando iluminados por el reflejo de las estrellas y un celular. No había luna esa noche.

¡Para completar ese agotador día, al llegar al hostel nos enteramos que se habían mudado y teníamos que subir 3 cuadras más! No era nada. Nuestros cuerpos en ese momento ya se movían al mejor estilo Walking Dead.

Así terminaba nuestro día con una mezcla de sensaciones entre cansancio y el saber que al día siguiente nos iríamos a conocer el objetivo top de nuestro viaje. El impactante Machu Picchu.

5 am comenzaba nuestro día. Con un clima que en principio no nos motivaba mucho, desayunamos en el hostel y entre charlas matutinas con 5 chicas colombianas nos fuimos todos juntos caminando hacia la parada del transporte que te lleva hasta la base del Machu Picchu. También existe la posibilidad de subir caminando, pero nuestras piernas aun no estaban recuperadas de la gran caminata del día anterior, menos aún para ir en subida alrededor de 1 hora y media.

El ticket se compra allí mismo en las boleterías de la terminal de buses de Aguas Calientes (nosotros ya lo habíamos comprado la noche anterior) y formamos la fila que va completando los minibuses.

Para ingresar al Machu Picchu se requiere la compra de la entrada vía web. Además, debe reservarse con tiempo esta compra ya que al parque pueden ingresar 2600 personas por día. A su vez, si querés ascender al Huayna Picchu (es la montaña que se ve en todas las fotos típicas) también tenés que hacer la reserva con 2 o 3 meses de anticipación, porque a esta montaña pueden subir 400 personas por día divididas en 2 grupos.

Nosotros hicimos la compra de la entrada y el ascenso al Huayna en el segundo turno, el de las 10 am, por medio de la página oficial: http://www.machupicchu.gob.pe/




Pero, si no hay disponibilidad también podés optar por otras webs turísticas que ya tienen compradas estas entradas y te las venden por un precio algo mayor al oficial. Obviamente.

El costo de ingreso al parque + montaña Huayna hoy en día es de 200 soles o U$S 61.00. ¡¡Totalmente recomendable hacer ambos!!

Ahora que ya sabes todo lo necesario para no ir en vano, sigo contándote nuestra experiencia.

Llegamos 7 am y luego de chequear nuestros pasaportes y el papel que imprimimos previamente con el código para ingresar nos tomamos unos minutos para comprar agua y observar un poco el paisaje que hasta ese momento no se veía mucho ya que el día aún se presentaba lluvioso y con mucha neblina.

“Ey my friend! I want to be your guide!” una voz con acento peruano intentaba venderse como guía por unos soles. Cuando le dijimos que éramos argentinos, sonrió y nos explicó amablemente que casi todos entran con un guía para recorrer el lugar. ¡Y menos mal que lo contratamos! Sin él nos hubiéramos perdido de muchísimos detalles sobre la cultura y las construcciones que se levantan por todo el valle.

Cuando terminamos el recorrido eran las 9.30 am. Aún quedaba media hora para ingresar al Wayna, así que decidimos esperar en la entrada mientras nos sacábamos fotos con algunas llamas que pasaban entre medio de las personas.

En ese momento había dejado de llover y el clima parecía mejorar. En efecto, al ingresar a la montaña el sol comenzaba a asomar y nuestro ascenso se hizo mucho más pesado por el calor y el cansancio. Te recomiendo llevar abundante agua, y alguna fruta o barra de cereal ya que es muy agotador. De más está decir que hay que estar en buen estado físico ya que se tarda entre 45 minutos y 1 hora llegar a la cima.

¡Por fin arriba! ¡Y que vista! Una imagen que no vamos a olvidar jamás… Valió la pena todo el esfuerzo, el cansancio, el calor. Desde la cima se puede ver todo el valle y la mezcla de colores verdes que se observa desde semejante altura es inigualable.

Nos quedamos un largo tiempo allí. Contemplando, sacando fotos, pensando… ¡el Machu Picchu es imponente!

Por fin decidimos regresar.

Bajar no fue nada sencillo, incluso diría que es peor que subir. ¡Hay que tener mucho cuidado de no resbalarse!

Al llegar nuevamente al valle descubrimos la típica imagen que ves en las fotos. Antes la neblina tapaba ese paisaje. Ver eso también fue impactante. “Estamos acá, no lo puedo creer” era la frase que usamos por 5 minutos… Si fuiste sabrás a lo que me refiero. ¡Si no fuiste… no te tardes mucho!

Pasamos 2 horas contemplando todo, charlando con otros viajeros, sacando fotos, deliberando si volvíamos con algún autobús o si hacíamos el camino de regreso a pie. No nos importaba realmente. Seguíamos maravillados.

Por fin decidimos volver a Aguas Calientes. ¡No te olvides de sellar tu pasaporte con la imagen del Machu Picchu en la entrada! No es importante, solo es un lindo recuerdo que te llevas con vos.

Tomamos el camino de regreso a pie. Si estás muy agotado no lo hagas. La bajada es un tanto complicada y los escalones son espaciados lo que hace que se resientan las rodillas. Pero si tenés ganas y querés seguir disfrutando de la naturaleza hacelo. Cuando llegue la noche vas a estar igual de cansado.

Ese día concluyó con unas cervezas en el pueblo y un baño caliente en el hostel. No se podía pedir nada más. Fue perfecto.

Al día siguiente desde Aguas Calientes tomamos el tren de regreso a Ollantaytambo, ya que no íbamos a pasar nuevamente por la odisea de la combi, y desde allí nos tomamos un bus hacia Cuzco.

¿Y vos ya fuiste? ¿Conoces? ¡No dejes de contarme tu experiencia!




One thought on “Como llegar a Machu Picchu sin vaciar la billetera

  1. Rocio

    octubre 4, 2018 at 10:47pm

    Buenas ! Soy de Buenos Aires, estoy planeando un viaje al norte de Argentina y quería sumar la visita a Machupicchu. Cuál es la mejor época para poder aprovechar y recorrer ? Qué lugares sugeris?
    Me encantó tu blog y me es de mucha ayuda !!!

    • Author

      Chelo

      octubre 6, 2018 at 9:57am

      Hola! Gracias por tu comentario!
      En general las mejores fechas son marzo-abril y septiembre-octubre, pero el tiempo es tan cambiante que a veces podes estar en enero que es epoca de lluvia y te toquen dias geniales. Asi que es cuestion de suerte, pero lo recomendable son los meses que te nombre antes. Yo estuve en abril y el clima fue excelente.

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